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lunes, 1 de agosto de 2011

Los “interrogadores”

SUBOFICIALES EGRESADOS DE LA SCHOOL OF AMERICAS “TIENEN CONOCIMIENTO”

PUBLICADO EN CARAS&CARETAS EL VIERNES 29 DE JULIO DE 2011

Son sesenta sargentos, cabos y soldados que el Estado uruguayo envió a Panamá entre 1968 y 1976 para capacitarse en “contrainsurgencia”. Varios de ellos han sido denunciados como represores. Realizaron cursos especiales como el de “interrogador de inteligencia militar”. Estuvieron en las detenciones, torturas, muertes y enterramientos de las víctimas de la dictadura. Ningún fiscal ni juez los ha llamado aún a testificar.




ROGER RODRIGUEZ

rogerrodriguez@adinet.com.uy

Sesenta suboficiales uruguayos que realizaron cursos especiales en la norteamericana Escuela de las Américas de Panamá entre 1968 y 1976, podrían aportar información a la justicia sobre la represión de la dictadura en varios casos que ya se instruyen y en otros, particularmente las causas por tortura contra cada unidad militar, que serán presentadas en las próximas semanas por las propias víctimas.

Los sargentos, cabos y subalternos que pasaron por la School of Americas (SOA) participaron de la llamada “lucha antisubversiva” y estuvieron presentes en las operaciones de represión, en los “interrogatorios” a los detenidos, en los episodios en los que hubo muertes y probablemente en algunos de los enterramientos de las víctimas de desaparición forzada. Ninguno de ellos ha sido llamado a declarar como testigos o indagados.

Bajo el nombre de “Centro de Adiestramiento Latinoamericano: División Terrestre” la escuela comenzó a operar en 1946 en el Fuerte Amador de Panamá y a partir de 1950 se afincó en el Fuerte Gulick donde se denominó “Escuela del Caribe del Ejército de Estados Unidos”, para transformarse desde 1963, ya designada como “School of America”, en el principal centro de adiestramiento en “contrainsurgencia” de los militares latinoamericanos.

Desde 1949, un millar de oficiales y subalternos uruguayos pasaron por los cursos de la Escuela de las Américas que a partir de los años sesenta se constituyó en la base de operaciones norteamericana donde se formó a más de 60 mil soldados latinoamericanos en técnicas de combate, tácticas de comando, inteligencia militar y, particularmente, sistemas de tortura, para luchar contra el “comunismo internacional” en el marco de la guerra fría.

Es a partir de 1967 que el Estado uruguayo sistematizó la participación de militares en la SOA, con el envío de todas las generaciones de cadetes del Ejército que cada año fueron egresando de cursos de mayor nivel represivo: “Cadet Orientation” (1967), “Special Cadet Course” (1968), “CC-1” (1969 y 1970), “Internal Security Operations CC-6” (1971, 1972 y 1973), “Basic Combat and Counterinsurgency Course C-6” (1974 y 1975) y “Small Unit Leader's Orien C-6” (1976).

De esos cursos de la SOA surgieron algunos de los más conocidos represores de la dictadura: Gustavo Criado Carmona y Eduardo Ferro (1967), Armando Méndez, Manuel Cardeillac, Juan Delpino, Jorge Silveira y Carlos Silva (1968), Guillermo Abella y Antranig Ohannessian (1969), Glauco Yannone (1970), Gustavo Taramasco (1971), Daniel Blanco, Miguel Dalmao, Tranquilino Machado, Gustavo Mieres y José Boudean (1972), Elmar Castiglioni (1973), Tomas Casella (1974), Carlos Calcagno (1975), Luis Maurente (1976).

También son egresados de la Escuela de las Américas la mayoría de los hoy integrantes del generalato del Ejército: Daniel Castellá (División I), Miguel Dalmao (procesado), Raúl Gloodtdofsky (Misión ONU Pakistán), Juan Villagrán (División III), Pedro Aguerre (División IV), Willie Purtscher (División II), Felicio De los Santos (Misión ONU Haití), Neris Corbo (Sanidad Militar), José Burone (Estado Mayor de Defensa), Sergio D’Olveira (IMES) y Juan Saavedra (IMAE).

Uruguay volvió a enviar efectivos a los cursos a partir de 1986 y hasta marzo de 2006, cuando la ministro de Defensa, Azucena Berrutti, anunció que nunca más se enviaría militares al adiestramiento norteamericano que desde el año 2001 se realizan en Fort Benning, Estado de Georgia, bajo el nombre de Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (Western Hemisphere Institute for Security Cooperation - WHINSEC).

Los “interrogadores”

Entre 1967 y 1976 (cuando cesaron los cursos de la SOA para Uruguay porque Estados Unidos retiró su ayuda militar a la dictadura a través de la “enmienda Koch”), hubo más de 120 suboficiales (varios de ellos denunciados como torturadores) que realizaron cursos en Panamá. La mitad de ellos egresó de sospechosos “cursos especiales” o de específicos cursos de “interrogador de inteligencia militar”.

Estos “NCO” (Non-commissioned officer), como se denomina a los suboficiales en la jerga militar estadounidense, comenzaron a “especializarse” mucho antes de la dictadura y aún antes de que el gobierno de Jorge Pacheco Areco les encomendara la dirección de la lucha antisubversiva en 1971. En 1968, catorce suboficiales ya realizaron un primer “Special Course” en Panamá.

Aquel grupo que “estudió” en agosto de 1968, estaba integrado por los sargentos Juan Antonio Deniz, Aníbal Díaz Rojas, Dectino Micol, Esmir Rambao, Omar Gómez Curi, Liserio Toledo y Ariel Torres, y por los cabos Ignacio Alvez Brum, Gilberto Alvez, Mario Cardozo Reboiras, Ruben Lavega, Carmelo Cardozo y Juan Fermín. Todos pasaron luego a aplicar lo aprendido.

En 1969, el cabo de primera Arístides Torres y los cabos de segunda Lisandro Corbo, Emilio González, Alberto Sappia y Alesis Valentti, realizaron el curso “NCO General Supply E-26” y para 1970 ya se recibían cursos de “Interrogador de Inteligencia Militar E-15” de los que egresaron el suboficial mayor Alfonso Fachelli y los sargentos de primera Wilson Vega Fonseca y Ricardo Coitinho.

Un curso de “Inteligencia Militar para Alistado E-16” realizaron el suboficial mayor José López Alvez y el sargento de primera Andrés Fernández Silvera en 1971, y un año después se recibían cursos de “Military Policie NCO E-10” por los cabos de segunda Hugo Milesi y Regelio Veiga, por el marinero de primera Washington Del Río y por el suboficial de primera Augusto Lauber.

En 1972, también egresaban como “Military Intelligence NCO E-16” los cabos de segunda Mario Díaz, Isolino Martínez y Rubén Santos y en 1973 se sucedieron los cursos denominados “E-42” para los sargentos Julio Antúnez, Alfredo Bottaro, Pedro Cabrera, Luis López y Carlos Pedreira, “E-44” para el sargento Luis Leites, y los cabos Atilio Denis y Hugo Muniz, “E-26” para los sargentos Antonio Da Silva, José Del Pino, Néstor Lemos y el cabo Victor Madruca, y “E-11” para los sargentos Juan Charquero y Luis Nuñez.

Entre mayo y julio de 1974, los sargentos Clever Cotelo y Jacinto Paiva, junto a los cabos Heber Quiñones y Hugo Gómez Fagúndez realizaron el curso “NCO General Supply E-26”, mientras los sargentos Raul Barraco, Ivo Lima Chagas, Julio Marín y René Segovia cursaban “Military Intelligence Interrogador E-15”, Lucas Terra Silva estudiaba como “Military Police NCO E-11” y Carlos Techera, Rodolfo Suárez y Manuel Zapata hacían el “Military Intelligence NCO”.

En 1975 y 1976, los sargentos Obdulio Custodio Amaro, Manuel López Vila y y Cándido Santana fueron los últimos en recibir el “Military Intelligence NCO E-16”, un curso que un suboficial chileno de apellido González denunció internacionalmente porque allí “los militares latinoamericanos era torturados por sus propios instructores y a su vez se torturaban entre ellos para poder luego ejecutar mejor ese mismo procedimiento de interrogación a su enemigo”.

viernes, 17 de abril de 2009

No hay olvido,no hay perdón!


Mendiola, Sena, Cervelli, Gancio, Fernández, Abreu, González y López

17 de abril de 1972



“El país vive en la agitación social que crece y se generaliza. Hay protestas y conflictos gremiales. El Poder Ejecutivo considera que la libre circulación de información sobre la vida sindical no hará más que agravar "el estado de conmoción que vive la República". El Ministerio del Interior prohíbe entonces a los medios de comunicación informar sobre huelgas, paros, ocupaciones de fábricas, peajes, huelgas de hambre, movilizaciones, ollas sindicales, etc. También en este punto habrá que conformarse con la letra y el tono de los Comunicados del Gobierno.

El Poder Ejecutivo aprueba un aumento del 37% en más de doscientos artículos de consumo que anula de hecho el aumento del 20% en los salarios. El 13 de abril un inmenso paro general, uno de los más grandes en la historia del movimiento obrero, detiene al país.” (2)

Por esos días comienza una espiral de sangre como no se había dado hasta entonces, aunque sí se había vivido un período de violencia creciente desde 1968 con el pachecato y el acceso al poder de los sectores de la rosca.

“Las 72 horas que van del viernes 14 al lunes 17 están llenas de muerte. Los hechos que ocurren en la calle y las medidas que aprueba el Parlamento marcarán de manera irreversible los acontecimientos políticos inmediatos. La fecha puede considerarse como el momento en que se acelera la marcha hacia el derrumbe que culminará el 27 de junio de 1973 con el golpe de Estado.” (2)

13 de abril

"En el paro general del jueves 13 de abril confluyeron los más diversos sectores sociales y fue la culminación de un esfuerzo titánico. Un auténtico plebiscito popular."1)

14 de abril

"En una operación que comenzó en la madrugada del 14 de abril los tupamaros ametrallaron a dos policías, un oficial naval y un ex subsecretario del Ministerio del Interior.
.............. Ese mismo día las Fuerzas Conjuntas localizaron diversos locales clandestinos del MLN, los allanaron a sangre y fuego, y ultimaron a ocho guerrilleros.” (
1)


Asalto a la Sede Central del Partido Comunista: "Apenas ha empezado el discurso cuando ve entrar a varios hombres armados. Visten de civil, con vinchas, todos llevan un brazalete blanco. '....entran unos tipos raros, como disfrazados, .... Se oyen tiros por todos lados ....". Disparan al techo, a los focos de luz que estallan. Gritan 'Cuerpo a tierra' y obligan a todos a tirarse al piso. Quinientas personas quedan acostadas, mirando al suelo: los cuerpos cubren todo el salón." (2)

15 de abril

"...la Asamblea General aprueba el Estado de Guerra Interno ... Zelmar Michelini hizo un anuncio sombrío: "En estos días en el país va a haber un baño de sangre. Nadie se llame a engaño (... ) El hombre que en la calle, mañana con la metralleta en mano, imbuido de poderes extraordinarios, alentado por las palabras del presidente de la república, convulsionado también él en su fuero íntimo por la angustia y la congoja, sobrecogido su ánimo por algún compañero suyo que ha caído, comienza a realizar los procedimientos no será, señor presidente, el medio eficaz para pacificar el país ni tendrá el discernimiento adecuado ni gozará del equilibrio mínimo indispensable para poner en el país el orden que tanto se está reclamando".(2)

16 de abril

“De madrugada hay varios atentados contra las casas de personalidades del Frente Amplio. Durante el día es allanado dos veces el Seccional 20 del Partido Comunista, ubicado en Paso Molino: detienen una docena de personas."(2)

17 de abril


“Y el 17, la tragedia... Fuerzas militares y policiales cercaron, sin motivo aparente, la seccional comunista del Paso Molino. El asedio de muchas horas tuvo un epílogo sangriento. Ocho de los ocupantes del local fueron acribillados sin piedad.

Me cuesta describirles la honda amargura que me embargó. Hablé en nombre de la CNT durante el acto de despedida a estos mártires. Miles de obreros marcharon en silencio, con los puños en alto. Teníamos la convicción de que se buscaba desencadenar un espiral sin fin de violencia. La frase que aún me queda grabada del discurso que pronuncié decía que estábamos unidos y firmes y el fascismo no pasará".

Convocamos a un paro general que extendimos de veinticuatro a cuarenta y ocho horas para tratar de evitar nuevas provocaciones. Hicimos hincapié en que los obreros permanecieran en sus casas. Había que impedir más muertes.

Pero la guerra continuaba.” (1)

“"La 20 era un baluarte, un lugar de militancia muy fuerte, de gente aguerrida" recuerda Noemí Apostoloff. "Estábamos en una zona de gran concentración obrera y nosotros nos pasábamos en las puertas de las fábricas, hablando con los obreros, pintando los muros, haciendo finanzas, repartiendo EIPopular. Es difícil trasmitir lo que era ese mundo porque hoy ya no hay nada en la zona. Sólo quedan los esqueletos de las fábricas.” (2)

.................................

“El Seccional 20 del Partido Comunista Uruguayo y esta zona del Paso Molino son el escenario de la matanza que ocurre en la madrugada del 17 de abril de 1972. Siete militantes son asesinados en el lugar y dos quedan heridos, uno de ellos muere once días más tarde. Un capitán del Ejército, que recibe un balazo en la cabeza, muere casi dos años después.

El Partido Comunista ha organizado un sistema de guardia permanente en todos los locales. El Seccional 20 ha sido objeto de atentados y los militantes han instalado en la azotea, sobre el pretil, una plancha de hierro para protegerse de posibles balaceras cuando vigilan por la noche.” (2)

..........................

“La guardia nocturna ese domingo corresponde a los comunistas, de la metalúrgica Nervión, donde en abril de 1972 trabajan más de 700 obreros.

José Abreu, Héctor Cervelli, José Machado y Enrique Rodríguez son comunistas y obreros de Nervión. Los cuatro se preparan para terminar el día en el Seccional 20. Llevan abrigo, van a pasar la noche en el local. El lunes, la jornada empezará temprano: a las seis de la mañana hay que estar en la fábrica.

José Abreu morirá esa noche. Héctor Cervelli, diez días más tarde. José Machado y Enrique Rodríguez sobrevivirán a la matanza.” (2)


1) Del libro José D’Elía: Memorias de la esperanza Tomo II, de Jorge Chagas y Gustavo Trullen
(2) Los Fusilados de Abril de Virginia Martínez



lunes, 18 de agosto de 2008

Primer integrante del Escuadrón de la Muerte uruguayo detenido

Detienen al agente de la CIA y terrorista Nelson Bardesio



El pasado miércoles 23 de julio fue detenido en la localidad de Ituzaingó, Buenos Aires, el ex policía, agente de la CIA norteamericana e integrante del Escuadrón de la Muerte en Uruguay a principios de los años 70, Nelson Bardesio. Es la primera vez que se detiene a un integrante de ese grupo terrorista, responsable de varios asesinatos, torturas, desapariciones y atentados, y se espera ahora la decisión de la justicia argentina ante el pedido de extradición realizado desde Uruguay por la investigación de desaparición del joven Héctor Castagnetto a principios de 1972.

El caso Bardesio es también emblemático ya que se trata de un agente de la CIA norteamericana, lo que involucra a esa agencia en las prácticas terroristas paraestatales en Latinoamérica. Al ser detenido, el ex policía uruguayo presentó documentos que lo identifican como ciudadano norteamericano. Su captura se impulsó tras ser ubicado en Buenos aires por un equipo periodístico del semanario Brecha, integrado por los periodistas Samuel Blixen, Walter Pernas y Fabián Kovacic.

Bardesio saltó a la notoriedad en marzo de 1972 al ser capturado por un comando del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLNT). Entonces, en un testimonio grabado y después entregado a varios miembros del parlamento uruguayo, confesó su participación en el Escuadrón de la Muerte, su participación en el asesinato del estudiante Castagnetto, y los nombres de varios miembros de esa organización criminal.

Posteriormente el agente policial fue liberado por los Tupamaros, detenido por el ejército y después la policía –donde modificó su versión de los hechos- y sacado del país en noviembre de ese año por la CIA norteamericana. Desde entonces estaba ”perdido” aunque algunas veces se lo llegó a ubicar en Texas, Estados Unidos, y México.

Bardesio era fotógrafo policial y se encargaba de tomar imágenes en el aeropuerto internacional de Carrasco de todos los viajeros sospechosos de ser de izquierda y entregar esas fotografías y los datos de las personas, a la oficina de la CIA en Montevideo. Trabajó además como chofer del jefe de la estación de la CIA en Uruguay, William Cantrell. El escuadrón funcionó con la complicidad de las autoridades políticas uruguayas según quedó de manifiesto por lo actuado después de la liberación de Bardesio por parte de los tupamaros. Documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos revelan también estas relaciones.

En una nota del entonces embajador norteamericano en Montevideo, Charles Adair a sus jefes, relata una charla con el ministro del Interior, Danilo Sena, del gobierno de Jorge Pacheco Areco. ”Dijo que Uruguay en esos momentos estaba en guerra contra el terrorismo y que en esa lucha era necesario recurrir a todo tipo de acciones….El gobierno uruguayo tenía que demostrar que el MLN no era todopoderoso y eran necesarios muchos y diferentes tipos de acción para probarlo”.

Otro documento norteamericano de 1972 relata una conversación de funcionarios de la embajada norteamericana con el entonces ex candidato a la presidencia para las elecciones de noviembre de 1971, Jorge Batlle. Batlle se lamentaba de haber perdido las elecciones y con ello la posibilidad de concretar un plan para solucionar la violencia,”por lo que sólo quedaba combatir a la subversión con sus propios métodos”. Años después, cuando se conoció este documento, Batlle negó que su comentario avalara la constitución de un escuadrón de la muerte.

Los testimonios del ex agente policial Nelson Mario Benítez a legisladores en 1972, y de Nelson Bardesio a los tupamaros que coinciden casi completamente- sostienen que el Escuadrón se organizó desde el Ministerio del Interior y contó con la colaboración de las policías y aparatos de inteligencia de Argentina, Brasil y Paraguay (Plan Cóndor). Por otra parte hay evidencia por documentos desclasificados, del hecho de que varios integrantes policiales del Escuadrón eran a su vez agentes de la CIA, y que Estados Unidos aportaba finanzas al grupo terrorista.


El Escuadrón


El Escuadrón de la Muerte, según el relato de Bardesio a los Tupamaros, se constituyó como una asociación criminal a instancias del paraguayo Ángel Pedro Crosas Cuevas, quien viajó a Montevideo a mediados de 1971, invitado por el entonces subsecretario del Interior, Armando Acosta y Lara. “A mediados de 1971, se me apersonó el ayudante militar del Ministerio, coronel Walter Machado, acompañado de dos personas a las cuales me presentó. Una de ellas era Ángel Pedro Crosas, de nacionalidad paraguayo y a quien llamaban ‘Doctor’”, cuenta Bardesio. “Machado me manifestó —agrega el testimonio— que, por orden de Acosta y Lara, Crosas Cuevas iba a realizar algunos ‘operativos especiales’ y por lo tanto debía prestarle toda la colaboración que solicitara.

“La otra persona era un joven de barba a quien llamaban ‘José’, al que posteriormente reconocí como Miguel Sofía, el cual según un comentario suscitado en el Ministerio, integra la JUP (Juventud Uruguaya de Pie). Crosas lo nombró varias veces como su principal colaborador”, agrega. “Algunos días después se realizó una reunión en la Oficina de Estadísticas y Contralor de Información (...), que funciona bajo la dirección del inspector retirado Jorge Grau Saint-Laurent, en la que participaron, además de éste, el oficial inspector Pedro Fleitas, Crosas Cuevas y yo.” “Se planteó la necesidad de enfrentar al MLN. Crosas Cuevas se mostró partidario de llevar adelante lo que llamó una ‘acción psicológica violenta’. Yo discrepé con él, pues pensaba que nos sería más beneficioso desarrollar un servicio de información, a lo que aquél contestó que eran sueños irrealizables”. “En otra oportunidad Crosas Cuevas me pidió la llave del estudio fotográfico ‘Sichel’, que yo arrendaba, para realizar allí una reunión compartimentada. Concurrieron, además de Crosas Cuevas, el jefe del D 5, comisario Campos Hermida, el jefe del D 6, comisario Machi, un funcionario de confianza de éste, llamado Washington Grignoli, y Miguel Sofía (...) Allí se concretó la formación del Escuadrón de la Muerte”, afirma Bardesio.


Bardesio se desdice y desaparece


Nelson Bardesio fue liberado por los tupamaros el 15 de mayo de 1972, más de tres meses después de ser capturado. Una vez en libertad, y temeroso de que sus colegas quisieran asesinarlo por sus revelaciones, intentó ponerse en contacto con algunos legisladores. Finalmente la madre de Bardesio llamó a la casa del diputado Héctor Gutiérrez Ruíz para explicar que su hijo había sido liberado y quería encontrarse con el legislador. Así se acordó una cita en la puerta del Colegio Sagrado Corazón en las calles Soriano y Médanos. Gutiérrez Ruíz convocó a la reunión al ministro de Educación y Cultura, Julio María Sanguinetti, y a los senadores Wilson Ferreira Aldunate y Carlos Julio Pereyra.

Según relatos de los presentes, mientras Bardesio aguardaba en una habitación del colegio, Gutiérrez Ruíz, Sanguinetti y Ferreira Aldunate discutían que hacer con el policía. Gutérrez Ruíz y Juan Raúl Ferreira, hijo de Ferreira Aldunate, que estudiaba en el colegio y se sumó a la reunión, deciden conversar con Bardesio.

Éste, en tanto, envió una nota a Sanguinetti y Ferreira Aldunate diciendo que ahora está más tranquilo y que tenía miedo de que los policías lo encontraran antes. Poco después llegan al colegio los senadores Carlos Julio Pereyra y Eduardo Paz Aguirre. Entre todos deciden entregarlo a las Fuerzas Armadas ya que desde su desaparición estaba requerido.

Bardesio había solicitado que los senadores lo trasladaran a una embajada extranjera para solicitar asilo político. Los legisladores se negaron, ya que hubieran dado una pésima imagen solicitando asilo político para proteger a un ciudadano de su propio gobierno. Finalmente convencen a Bardesio de que lo más conveniente es su entrega al ejército y para ello convocado el comandante en jefe del Ejército, general Alfredo Gravina y el ministro de Defensa, general Enrique Magnani.

Poco a poco el colegio se llena de figuras políticas y autoridades civiles y militares. El ministro de Defensa habla con Bardesio y le promete que no será entregado a la policía sino que pasará a estar detenido en una unidad militar hasta que se resuelva su caso. Bardesio acepta pero adelanta que tiene miedo que pueda pasarle una vez liberado. Sin embargo, la promesa de Magnani no se cumple. Apenas unos días después Bardesio es entregado a la policía. Las Fuerzas Armadas explicaron que Bardesio fue entregado a sus ”mandos naturales”.

El 7 de junio, 22 días después de su liberación, el ministro del Interior, Alejandro Rovira, comunicó al parlamento que Bardesio se había retractado de todo lo dicho a los Tupamaros, y justificó sus confesiones a la ”tortura sicológica” a la que fue sometido. Así, la mayoría parlamentaria de la derecha -del oficialista Partido Colorado y sectores del opositor Partido Nacional- decidió que las denuncias de Bardesio sobre el Escuadrón de la Muerte eran un invento de la guerrilla y abandonaron toda investigación.

Después poco se supo de Bardesio. Se considera que en noviembre de 1972 abandonó el país, seguramente protegido por la oficina de la CIA en Montevideo. Algunas investigaciones lo ubican primero en Canadá, después en México y más tarde en Texas, Estados Unidos, donde contrae matrimonio.

En el año 2004 aparece en las páginas telefónicas amarillas de Texas con domicilio en las oficinas de la Compañía Cantrell, el mismo nombre que el jefe de la CIA en Montevideo del que era chofer, William Cantrell. Dos años más tarde ingresa con su nombre legal a Argentina donde establece residencia, y donde fue encontrado por un equipo de periodistas del semanario Brecha.


La denuncia


En junio de 2005, con el patrocinio de SER-PAJ, Ana Castagnetto presentó una denuncia por desaparición forzada de su hermano Héctor. La causa quedó en principio en manos del juez penal de 11o turno, Roberto Timbal que entendió que debía parar al juzgado que en 1987 había recibido la denuncia del diputado frenteamplista Nelson Rovira, por las desapariciones de Héctor Castagnetto y Abel Ayala, y los homicidios de Antonio Ramos Filippini e Ibero Guitérrez. En ese entonces, el gobierno del presidente Julio María Sanguinetti había determinado que esos casos estaban amparados en la llamada ley de caducidad.

La ley establece impunidad para los crímenes cometidos desde 1973, y en la denuncia estaba la desaparición de Abel Ayala (junio de 1971) y el homicidio de Ramos Filippini (setiembre de 1971). En 2005 la denuncia pasó por otros dos juzgados hasta quedar a cargo de la jueza Graciela Eustacchio y el fiscal Ricardo Perciballe. Así la justicia uruguaya solicitó información a Interpol, y a mediados del año pasado, la policía argentina comunicó el ingreso al país y la residencia en Ituzaingó del ex policía. Pese a ello la captura preventiva nunca se activó hasta que los periodistas comenzaron a indagar.

Ahora comienza el trámite de la extradición de Bardesio a Uruguay. Uno de las dificultades puede ser que la justicia argentina considere el caso como homicidio y por lo tanto caduco ante el tiempo transcurrido. También puede pesar negativamente la ciudadanía norteamericana del involucrado, aunque para Uruguay sigue siendo ciudadano por su lugar de nacimiento.

Fuente: Barómetro Internacional (Venezuela)